En lo silencioso de la noche, el
crujido que la madera hace con nuestro paso me despierta dentro de mí, pensando
en el sueño del futuro que vi. No puedo parar, siempre quiero seguir, no hay
límite en la frontera. Una voluta espectral separa nuestros cuerpos. Yacemos
entrelazados con una forma de infinitud plena, buscando un clavo en el que
refugiarnos antes de que todo caiga sobre nosotros. El techo cruje, el espejo
se queja, nuestros brazos se buscan y las almas presentes siguen en contacto.
Es nuestro presente la esfera mágica dibujada por tus labios donde quiero vivir
en mi finita eternidad.
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lunes, 13 de octubre de 2014
sábado, 27 de septiembre de 2014
Perdido en aguas turbias
Perdido en
aguas turbias
mi alma
anda en pena
con las
lágrimas rodando
dejo de
sentirla; muerta
por estas
tersas, profundas
me voy
guiando, sus huellas
perdido en aguas turbias
mi alma anda en pena.
No le
hallan paz en fórmulas
él sigue
tumbado y quiérela
con las lágrimas rodando
dejo de sentirla; muerta.
Tras la ecüación
rota
de soledad
su cabeza
llena; y de
miedos falsos
su
oscuridad alienta.
Perdido en aguas turbias
mi alma anda en pena
con las lágrimas rodando
dejo de sentirla; muerta,
dándola ya
por perdida
retorna su
existencia
por las
lágrimas quemado
ardo el
llanto y la pena.
lunes, 25 de agosto de 2014
Secundario
Un paseo bajo la lluvia
o un paseo soleado.
Aquí, depende.
Dos botellas de agua
en lugar de una.
Imprescindible.
Secundario.
Usar dos servilletas
exprimir una.
Imprescindible.
Secundario.
Abrazar al enemigo
derrotarle.
Imprescindible.
Secundario.
Yo.
Tú.
Imprescindible.
Secundario.
Abandonad_.
Complet_.
Imprescindible.
Secundario.
Rutinas interiorizadas
Vagar.
Ver.
Revivir.
Saborear.
Disfrutar.
Morir.
Revivir.
Morir.
Revivir.
Remorir.
Vivir.
Oxidar.
Morir.
Agonizar.
Sufrir.
Revivir.
Flotar.
Caer.
Morir.
Agonizar.
Suicidar.
¿Revivir?
Morir.
Agonizar.
Terminar.
domingo, 24 de agosto de 2014
Un solitario árbol en Agosto
Hoy salgo a escena, imparable
sin contar mis pasos, no sonrío
a nadie, las lágrimas dentro se pudren
y, poco a poco, voy muriendo.
Con cada roce de mi cuerpo con
el agua que guardo dentro, voy
sufriendo. Retrasar lo inevitable
no quiero, solo déjenme cerrar los ojos.
Y abro la puerta que me lleve
al otro lado, pero es un sueño
y, de nuevo, me levanto…
Rutina asesina que retoca mi mente
se lleva la esperanza y me miente
me engaño a mí mismo con la muerte.
domingo, 10 de agosto de 2014
El mismo dolor
Cuando el camino se hace eterno. Cuando el sol deja de imponer su ley y se deja arrastrar al fin del mundo, o tal vez al paraíso, tú eso no lo sabes, y no lo sabrás nunca, porque tus rodillas han echado raíces. Cuando tus ojos ya no representan ni una chispa de paz, de armonía, de esperanza. Cuando todo aquello que apreciabas se ha ido por la puerta de atrás o, simplemente, ha tenido que dejarte porque eras un lastre.
Un lastre... Eso es. Así es como te sientes ahora mismo. Una carga. Para todos. Para ella, que te quiere, te soporta y te ama. Para ellos, que te sustentan, eres su vida. Para aquellos a los que, de vez en cuando, y tú sin entenderlo, les sacas sonrisas. No sabes por qué, incluso, tal vez, les alegres el día, o la mañana, o la tarde.
Aun así, eres un lastre. Una carga. Pesada y voluminosa, tú mismo te quieres desprender de ti. ¿Y qué hacer en esa situación?
Cantar.
viernes, 8 de agosto de 2014
Confesiones de un cascarón inútil
Desgarrado carmesí y azur corazón por la pura maldad que corre, viscosa, hacia el centro de todo. Se suceden las pesadillas en carne viva, el drama y la comedia de uno mismo, el beso que esperas sentado en un precipicio, con la soga al cuello. Y así es el interior de un cascarón que se pudrió a sí mismo, ayudado de su mente hueca, donde las oscuras venas todo lo habían abarcado. De principio a fin, de cabeza a pies, destrozando cualquier rasgo de cordura presente. Así se fue.
Vaga por ningún corazón, pues no está a salvo en ningún recuerdo. Todos le borraron, siguieron. Él vaga, perdido. Y ellos saltan como chiquillos inocentes que miran pero no ven la televisión, donde sus padres yacen henchidos de vergüenza ajena.
Qué haría mal aquel pobre muchacho que yo solo recuerdo, nadie lo sabe. Tampoco él sabe lo mucho que siempre le aprecié, pero qué más da, como él mismo diría. Nadie lo mató, pero tampoco fue un suicidio. Se volvió contra sí mismo.
Vaga por ningún corazón, pues no está a salvo en ningún recuerdo. Todos le borraron, siguieron. Él vaga, perdido. Y ellos saltan como chiquillos inocentes que miran pero no ven la televisión, donde sus padres yacen henchidos de vergüenza ajena.
Qué haría mal aquel pobre muchacho que yo solo recuerdo, nadie lo sabe. Tampoco él sabe lo mucho que siempre le aprecié, pero qué más da, como él mismo diría. Nadie lo mató, pero tampoco fue un suicidio. Se volvió contra sí mismo.
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