Te
he llamado tesoro
y
reclamaron personificación
pero
es que vales más que todo el oro
que
pueda haber creado el planeta entero.
Te
he llamado cielo
porque,
al mirarte a los ojos
veo
dos estrellas oscurecidas
que
brillan si las trato como ángeles.
Te
he llamado hermosa
porque
desde dentro hacia fuera
y
viceversa yo te comía sin demora
el
decoro lo dejaría para el salón.
Te
he llamado pequeña
porque
en mis brazos te acurrucas
se
eriza mi alma cuando en tu manto
pierdo
todos los nervios y duermo.
Te
he llamado perfecta
porque
tus huecos están encajando
con
mis defectos, y tus virtudes
me
ayudan a ver la luz.
Te
he llamado de varias maneras
pero
eres inefable. Puede ser ironía,
pero
no hay poesía ni prosa que te describa
¿Eres
mía? Ojalá así fuera
yo
siempre te vi inalcanzable, ya lo sabes,
que
mis labios echan de menos tus caricias
no
hace falta que te lo mande, ni siquiera
debería
escribir, no soy nadie y mi tinta
dice
que quiere conocerte con lentitud
saborear
todos tus versos y ser uno.
Pero
perdí la fe. Y apareció mi ángel.
Le
pinté alas, pero levantó un huracán
y,
a deshora, me despeinó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.