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martes, 7 de julio de 2015

Soneto séxtimo

Vuelve a ser nuestro día, mi alto siete
allí donde las almas corazón
se tornaron; que la pluma no miente:
"Eso debe ser verdadero amor."

Tras tantos pasos unidos, con fiebre
te escribo, o recito, esta canción.
A un espejo obligo que refleje
si sigo en realidad o fui a ficción...

Manto oscuro que en la noche proteges,
a buen recaudo dejes esta cruz;
antes se evaporará en luz;

que, en viéndote, respiro; no me acerque
a tus magnas alas, pues falta permiso:
con todo, protegido, soy sumiso.

viernes, 22 de mayo de 2015

Las noches sentado en mi zaguán del Oeste

Comencé a respirar desde pequeño, aunque tal vez ya no recuerde la primera vez de mi fortuna. Caminé con respeto hacia todas las cosas que me superaban hasta que yo llegué a ser más grande; entonces mi mirada se posaba y descansaba sobre todo aquello que una vez me hizo sentir parte del suelo. Poco a poco me fui dando cuenta de que podía rozar el techo con mi nariz. Oler el rastro de la brisa que deja el aletear de una parvada de aves enfermizas, que piensan en la inexistencia de fronteras de tiempo en tiempo, me dejaba recuerdos ajenos en mis manos, los cuales traté con un cariño algo exiguo. Supongo que esta fue la causa de mi condena a largo plazo a pesar de que esta se me hiciese estrella fugaz. Me dejaron de visitar las que abrazaba con la oportunidad presente.

El manto oscuro lo tapó todo, protegiendo su interior de cualquier ofensiva externa que pudiese tropezar en su camino. Yo se lo agradecí con unos versos más bien desnudos, carnales, llenos de sinceridad. Sus estrellas siguen latiendo allá en el firmamento que lejos me queda desde mi tumbona de aprendizaje. Paso las páginas de cualquier libro que me trae el céfiro laminado de sutiles líneas turquesas... Me atino en alguno de ellos. Prosigo el descanso, mis pérfidas lecturas, las visiones rivalizando con las huellas de todos los extranjeros, trago un airecillo que se acomoda en el vaso de tinta. Y puedo confirmar que aquel lóbrego manto me surtía de un bienestar inusitado.

jueves, 7 de mayo de 2015

Un siete bailarín

—Ya has vuelto, ¿verdad?
Y así era. Todas las tardes que se quemaban ante la impasibilidad de unas cuatro paredes se reunían ante ellos dos como un par de claves musicales. La armonía bailaba con destreza y agilidad en aquella pista de baile, buscando la venganza entre las eras pasadas y las venideras, mientras que los protagonistas, en la intimidad de un ligero resplandor lejano, disfrutaban de sus alientos entrelazados. Pasaron unidos una eternidad que se tornó ligereza, sutilidad. 

Tienes razón si te acercas a mi oído y, con los brazos en un chantaje de roce a roce, me hablas con pena de la poca presencia que hago en tus noches sin tinta. Y no tengo nada con qué disculparme, si no fuera porque, bueno, al menos aquí estoy, ya sabes, de vez en cuando no sobra un trago de esto, y de aquello. Porque esta es mi nave de escape, pero no tengo planeta al que huir si, estando junto a ti, puedo crear un universo que no posea límites, que no tenga fin.

miércoles, 29 de abril de 2015

Presentación

Me gusta la felicidad de presencias y ausencias. Vivo descansando de la pasión que suele quemarme por dentro. Hago malabares con todas las brisas envenenadas. Danzo grácil a la hora nadar por el pantano. Sirvo vientos huracanados sanadores. La tinta la retengo, porque no es líquido a secas, es la resistencia al temporal. La diversión la busco en tus ojos, que es infinita. Las lanzas de hielo las derrito, y en el fragor de la estacada, me vuelvo un gigante con brazos descomunales. ¿Qué tengo que hacer para tumbarme en mi siesta con la placidez de la brisa tibia? La que traen ellos, y ellas, con su presencia, a mi lado. Me abanican con sus alientos. Y ella me lo quita. Es un círculo que quieren romper. ¡Hagamos magia!

jueves, 16 de abril de 2015

Desierto azabache

       He de confesar, no a ningún sacro púlpito, que vivo con la esperanza del instante. Mis vahos no tienen prolongaciones personales, pero van encadenados poco a poco para poder recorrer cualquier camino que hallen. Cuando aprieta la luz, a mi alrededor se reúnen para conversar sobre el manto oscuro. Cuando nos agobia la densidad, de siete en siete nos vamos juntando para remar hasta el final del túnel. Vuelta a empezar.

       He de confesar, ya con el paso de las cadenas, que vivo de estrella en estrella. El manto que todo lo rodea me acalla, me embelesa. Me pierdo en sus engranajes, donde me falta el aire, pero él se aparta, algo, para que la brisa me despierte del letargo, lejano...

       Entre mis pasos siempre queda una semana. Yacemos con gracejo y vientos de sonrisa enmascarada. Dos caballos por el desierto se alzan, persiguiéndose el uno al otro hasta dar con nosotros. Pero hemos despertado. Pero caminaremos. No os preocupéis.

lunes, 6 de abril de 2015

Navegación en alta mar

       Posando el borde de mis dedos en el espacio, he buscado faro que guíe, me guíe y nos guíe. Navegando a través de borrascas impertinentes y calmas sofocantes, te he encontrado a ti, buscadora de estrellas en las noches aciagas. Con tu calma, la brisa de tus pasos y el manto ondeando por bandera de la sensualidad, he encontrado una fuente que irradia pura felicidad. Bebo, sediento, pero poco a poco, con ansiada tranquilidad.

       Arrimados el uno al otro, el mar sigue creciendo y bajando, arremete de vez en cuando contra nuestro barco, pero cada noche que muere a las orillas del aposento, cada día que se agota a la luz del sol, con el tiempo izando la bandera de las agujas, la navegación es perpetua. Y en este mar me hallo con el objetivo de ser el que lo drene, el que consuma todas tus aguas malditas y las queme en un lugar donde el olor no nos alcance. Sí, seguiremos navegando, aunque las gaviotas no nos quieran acompañar. 

       Los peces no nos rehuyen, nuestras miradas siguen entrelazadas, no queremos desperdiciar el momento eterno. Ahora, que el velo nos ampare en esta soleada y blanca noche, donde tú, con tu manto, me protejas, y yo, con mis llamas, alumbre el camino que nos espera.

viernes, 3 de abril de 2015

Todo gira en torno a ti

16

Recostado en tu dulce paraíso
con mis dedos, contamos los minutos
para volver, para amarnos a roces.

25

Cerca de donde se reúnen las
condiciones para poder viajarte
hasta lo que ellos llaman infinito.

29

Escalo las montañas con pequeños
pasos. Llego a nuestro tierno final
para poder volver a comenzar.

34

Y te miro, y te observo. Rezo
para que mi sueño no se me vaya
de mis ojos, de ellos dudo, mi cielo.

43

Vuelta hacia aquí, y allí, expandámonos,
te susurro con roce, con amor
y crepitan los fuegos y tus hielos.

52

Nos ojeamos, nos tocamos y
terminan las orquestas concertadas.
Fluye el aire que nos acaricia...

61

Con tus dedos, contamos mis minutos
de estancia en esta dulce paz.
Volveré, volveremos, te amaré.

lunes, 30 de marzo de 2015

Refugio encendido



Segunda recopilación realizada por el propio autor, Manuel Ianni, tras dos años desde sus Musas enmudecidas, las cuales tuvieron un éxito más que inesperado, superando con creces las trescientas visitas. Con Refugio encendido, comprobamos el paso del tiempo sobre las palabras, que no se oxidan y siguen con vida.

Para descargar el PDF, click aquí.
¡¡¡¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!!!!!

domingo, 29 de marzo de 2015

Ida de día, vuelta de noche

Una hora más, una hora menos.
Los puntos de vista son determinantes.
Una hora menos para verte antes.
Una hora más para mis trüenos.

Mis ojos te buscan, los tengo llenos
de amor encogido. Así, son mutantes,
rebuscan en tu manto. No te achantes,
me susurras, volveré con la fuente

de tu felicidad. Sin escucharte,
riego los campos con melancolía,
agazapado en mis buenos recuerdos.

Vuelves. Debes ser un cuadro, el arte
sinuoso brillando noche y día,
porque volviste loco a este cuerdo.

viernes, 20 de marzo de 2015

Un agujero relleno

Es la espina ennegrecida por el óxido atemporal, que se cierne en sombra y luz, no, que en realidad es invisible al ojo diametral. Aquí, con aguja de fuego bendecida y mano de santo inmoral, he decidido colaborar en la salvación espiritual.
Muchos caminos recorridos sin haber caminado lo suficiente como para viajar a través de las miradas ajenas. Y, aquí, con toda la experiencia en un bolso sin fondo, me hallo, no para saturar o apagar tus coloridas estrellas, sino para que tú las veas tan bien como yo me honro en hacerlo. Ven, limpiemos tus gafas. Seamos precisos y quedemos preciosos, día y noche.

viernes, 27 de febrero de 2015

Plantamos una semilla

Complicado, y con lo nuevo
que se avecina, todos muertos
ante tal poesía, menos
no esperaba: arte tan moderno
escapa a la comprensión.
Así te escribo, con mi amor
palpitando de ilusión.

Reto a tu mirar que, sin par,
me embelesa. Salto a nadar
en tus olas sin congelar,
frío gentil, sin doblegar.
Y así recorro el paraíso
hecho con siete versos idos,
sintiendo tus noches en vilo

en mi pecho desdibujadas
a causa del caos que tu magia
en mí provoca. Pido no arda
tu hermosura, la helada,
de sutileza insuperable,
mejor se funda, y nos llamen
fundadores del nuevo arte.

miércoles, 25 de febrero de 2015

La noche y el día

El agobio de estar cuerdo durante las veintinueve horas que posee la noche me tienen exhausto, navegando de lado a lado, con una botella llena de los aromas que desprenden tus estrellas, níveo placer que por mis ojos se cuela cada vez que araño mi portal hacia tu universo. Constante expansión la de tu cuerpo por entre mis venas, recorriendo lunas y astros en espera al beso que los encienda, haciendo click en tu manto de misteriosa oscuridad. Es, en este mísero instante, cuando intento plasmar todos tus viajes, las idas sin pagar y las vueltas que te debo. No sé si ahora es el momento adecuado, pero lo que te escribo es más que cierto. Puede que no te parezca certero, pero ven, tú sabes dónde logro respirar en profundidad, hablemos, si te apetece.

Fría apariencia en contraste con arduo equilibrio, dama de la sensualidad nocturna adornada con motas que guían tu recorrido pasado, ¿podrás soportar que te persiga hasta el fin de los días, o de las noches? ¿Querrás pactar conmigo un trato con armonía donde ambos podamos ser la espiral del tiempo? Protégeme con tu manto calculado, y yo te daré la luz que busques cuando dormites y despiertes, y pienses que estás en otro lado.

martes, 17 de febrero de 2015

Hace tiempo que te vi...

No sé (d)escribirte
porque no alcanzo palabras suficientes
perdona mi ofensa, si el perdón bastase
para librarme de la condena.

Y es que quiero, aquí,
plasmar tu cuerpo, por fuera
y por dentro:
mil años de creación
dos mil en reposo
para salir a competir con el sol,
estrella que reina los siete hemisferios
de mi corazón.

Manto con el que me proteges,
nos refugiamos unidos, y en la noche,
nuestra más íntima amiga
hacemos la vida, vida, muerte
a la muerte damos, y dando
con la felicidad de nuestras sonrisas
los labios se unen, se separan y huyen

para reencontrarse bajo la brisa,
suave aire que mece tus nubes
llovizna tierna en la carne, donde
brota nuestra esperanza.

Y es que aquí, te quiero,
adoro y amo, sigo con el diccionario
bajo el brazo, buscando versos,
poemas y palabras que expresen mi sentimiento
¡No pueden! Yo seguiré investigando
tanto cómo (d)escribirte
al igual que cómo naciste de la oscura
fría noche
tan bella
que un ángel tocando el arpa no fuese, siquiera
capaz de representar la fuerza que tu aire lleva
cómo pudiste poner un pie en esta vil tierra
que yo te vi, puro carbón azuzado con hielo candente,
en la lejanía…


y en tus historias me perdí, buscando el origen y el ancla perdida, la solución y el enigma, con todo quedé embelesado, y en el giro de todos tus acontecimientos me quedé atascado: es intentar (d)escribirte o, simplemente, unidos, ser felices.

lunes, 25 de agosto de 2014

Secundario

Un paseo bajo la lluvia
o un paseo soleado.
Aquí, depende.

Dos botellas de agua
en lugar de una.
Imprescindible.
Secundario.

Usar dos servilletas
exprimir una.
Imprescindible.
Secundario.

Abrazar al enemigo
derrotarle.
Imprescindible.
Secundario.

Yo.
Tú.
Imprescindible.
Secundario.

Abandonad_.
Complet_.
Imprescindible.

Secundario.

lunes, 28 de julio de 2014

A Night full of hope

Dormido con sueños de paz
pintados de esperanza, cual
Sol y Luna reunidos, ya
os veo el aroma inhalar.
¿Sueño de paz? Vaya esperpento.
Disimulan las sombras. Ebrio,
busco formas de luz sin éxito.

Sumido en el sueño profundo,
alcanzo a contemplar el muro
salto y no llego, quedo mudo,
trémulo, inserto mi puño.
Sangre en mi mano se derrite
mis demonios contemplo y ríen:
me muero y nadie se aflige.

Despierto estoy en mi lecho,
abrazado por brazos fieros
en calma, en paz, un frío viento
sosegado mece sus hielos
pierdo el aliento al observarla
orno su cadera con llamas
decoro perdido en la cama…

martes, 22 de julio de 2014

Madrugar con gusto

Manto oscuro en la noche que
proteges frágil sentimiento
incrustado en este, mi pecho
Vivir ya puedo, sin temer.
Mas te echo mucho de menos
y busco tus brisas en mil ecos
huecos recovecos y huesos.

Escribo y solo puedo amarte,
sea como sea: con estos versos
simples, perdidos en el cielo
que busco, surco tierra, aire.
Los mares que visitaremos
serán congelados al tiempo
que rugirán fieros, ardiendo.

Besos impregnados de bella
gracia, sutil sensualidad
que impregna mi paladar
me hace despertar en guerra.
Nunca detengas tu camino
hasta que desees más frío:
arderemos volando, unidos.

lunes, 21 de julio de 2014

Huir con tu mano entrelazada

Y volar con los tornados
los ojos bien afilados
las alas abiertas
el fuego escapando.

El frío aire congelando
las fauces furiosas
los fuegos falsos
quedaron ahogados.

Aquí yacemos, quemado
y tú levitando
recoges las cenizas
y nace un lazo.

Símbolo de amor,
supervivencia vasta
enorme legado dejado
a las orillas de la montaña.

Llévame lejos
donde pueda amarte
sin tener que ocultarme
a los ojos que nos buscan.

Abrazarte, en tus ojos
navegar hasta ahogarme
en tus alas flotar

hasta a tu alma llegar.

martes, 15 de julio de 2014

Una noche iluminada

Su calor es puro veneno
contemplan las malas lenguas
en decir esto. Y qué es,
sino placer venido de los cielos;
hambre voraz que se encuentra
no da para más, pobre noche.

Y eso es lo que yo ya echaba de menos
sentirla, el respirar de sus montañas, aliviadas
por la presencia del sol a su lado, iluminando
un camino hecho de baches para superar.

Empiezo a creer
en la reencarnación del Amor en vida:
morir no salía en nuestra guía turística.

Déjala volar, que despliegue
sus alas, pero cuídala de la confusión
atroz que acecha por las calles iluminadas.
Farolas armadas de puñales sangrientos,
tinta que cae gota a gota,
escribimos nuestros pasos,
la Luna llora mientras se despide,
un adiós contemplado en la aurora,
dibujada firmemente bajo los ojos limpios.

sábado, 5 de julio de 2014

El amor y sus entresijos

Bajaron la luna, las estrellas y, con ellas, el manto azabache en busca de su prometida mujer. Aquella hermosa dama que una vez, no ha demasiado tiempo aún, soñó con volar con la ayuda de los etéreos céfiros que la perseguían desde que fue capaz de vislumbrar el polvo ahumado de las sombras. ¿Dónde quedaron todos sus rezos? Las canicas seguían chocando y produciendo energía suficiente como para congelar el mundo a sus pies, engendrando un calor que nadie conoció jamás. El frío, el que más quema, arde a través de mis venas, susurró con la agilidad de unos labios nadando en un mar paradisíaco. Y el viento transportó el mensaje.

Y ella esperaba en el bar donde siempre se habían visto el uno al otro, con una bebida sacada de las selvas tropicales que nunca pensó visitar. La soledad de la fuliginosa túnica, pintarrajeada con cientos de pequeños astros blancos, era su protección, su valentía, la melancolía de las noches extremadamente largas.

Subió la temperatura siete grados. Sacó sus gafas tiznadas.

Una bola de fuego, chispeante como el crepitar de las llamas en una hoguera solitaria, lo suficientemente grande como para aportar luz a varias generaciones, se desplomó del inexistente cielo, ahora reconvertido en limbo vacuo, porque ella era su cielo. Allí donde estuviese su respiración, él tenía el deber de entrecortarla el suficiente tiempo como para enfriarse, el tiempo suficiente como para derretirse aquella.

Y así doblegaron toda tierra que esos cuatro ojos lograron alcanzar. Y así se bañaron en todos los mares que estuvieron a su disposición. El amor y sus entresijos.

miércoles, 11 de junio de 2014

Me bajé en la estación adecuada.

Supondré que hay algo mejor después de todo esto.
Que contar mis pasos, en realidad, no sirvió para nada.
Dejaré entrever el tedio en el que me baño
para comprobar que solo yo debo solucionarlo.

Pero, de vez en cuando, no rechazaría tu compañía.
Esperanza que se derrite y huye entre mis líneas deformes…
Cansado, dejé de contar.

Empecé a sentir tus pensamientos por mis venas,
me inundas con tus creencias, absorbo y asiento,
selecciono lo mejor para este experimento
que es la vida.

Largo y tendido te escribiré en papel amarillo,
que te recuerde que estamos de paso, pero que con
paso decidido, podemos llegar muy alto.

Busco en un folio en blanco un soplo de aire fresco
porque tú, mi niña, estás perdida
entre esas montañas de árboles que ya han fenecido.

Y como el agua que destilan los ojos por dentro,
así es como hoy me siento, solo, pero entero,
¡siempre entero! Aunque ahora completo

por tus alas, tus gráciles movimientos
me quedo absorto ante tu mirada otoñal
donde la primavera nunca llega, nunca llega…

Ahí te esperaré, sentado delante de la chimenea,
con las zarpas calmadas y la estantería completa

de nuestras andadas.