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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Remansos de paz

¿Qué es lo que se me cruza por la cabeza? La giro y, a mi derecha, solo veo gestos magnéticos, recipientes sinuosos que llaman a la carrera infinita, incansable; realmente no sé qué hacer exactamente. Las venas laten con algo más de intensidad que de costumbre, y siempre quieren algo más; no sé de dónde sacar algo más, ese algo que sacie de una vez mis venas y mi pensar. A mi izquierda, no queda nada; el vacío estoico se halla impune, limpio y pulcro gracias a su imaginada santidad. ¿Qué hay que elegir, si acaso pudiera? El recto camino se considera el equilibrio de vacío y cantidad; en suma, forman la felicidad elevada. Pero, ¿y si quisiera nadar por una noche en el mar de la lujuria? ¿Y si el próximo día prefiriese el limbo perdido de todas las manos mitológicas?

Me doy la vuelta, buscando cualquier libro que el destino me haya dejado en la mesita de noche. El sueño se escapa poco a poco de mis ojos y, junto a él, se van ella y mis contenidos deseos, descosidos por aquellas manos tan inocentes a primera vista; blancas y relucientes, pero mortales y afiladas. ¿Qué se ha de hacer contra la avidez? Busco respuestas en cadáveres abiertos, expuestos a miradas discretas, discretísimas. Y, allí, para mi desgracia —o confirmación de todas mis latentes aspiraciones—, tengo permiso para acceder al amor más bajo y, así, saltar al más alto risco que mi cuerpo me permita: él me ha dado el permiso; él, compañero de patria, orgullo oscuro a los ojos reticentes, que miran pero no ven... Sí, es aquí, me confirman. El remanso de paz donde ser uno mismo delante de cualquier espejo posible.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Piso franco

Intenté pasar página tras lo sucedido. Me mudé equidistantemente al otro lado de la ciudad. Un piso bastante austero, justo como había quedado mi carácter, los poros de mi piel cuando ella se fue. Aún sigo pensando, con una seguridad que me asusta, que no se ha marchado. Se la llevaron. Por eso, en cuanto abro los ojos tras dormir menos de lo indicado por los expertos, lo que observo es un tablón de corcho que me acompaña desde aquello. Allí, cuelgo las fotos, los recortes de prensa y cualquier tipo de información que encuentro por puro azar o por pura insistencia. No hay nada más bonito que la insistencia. A veces he escrito sobre ella y la he mandado a recoger dinero por mí, y lo trajo. Ahora las tornas han cambiado; sólo vivo mirando por la ventana, esperando que las farolas se deformen y tuerzan formando un mapa hacia mi desaparecida. Mi raptada. ¿Dónde se la pueden haber llevado?

Me levanto de la cama. Ya he vuelto a comprobar que no he perdido capacidad mental para recordar dónde he puesto cada foto y qué expone cada una. La primera vez que nos vimos, nuestro primer beso, nuestra primera despedida. Algunas fotos las hice con una cámara que no tenía nada en especial; otras fueron palabras que ella me dedicó. Su mano era la de un ángel a la hora de escribir, pero no solo: también cuando me daba el honor de poder acercarme a ella, sentía el perfume celestial que irradiaba sin necesidad de agentes externos. Todo aquello se esfumó como el pincel que quiebra en el áspero lienzo. ¿Qué es lo que estaba esperando allí, encerrado, solo acompañado de mis pensamientos? Desayuné la última porción de cereales del mes. Iba a entrar otro mes, uno más, y los días seguirían pasando, como los viandantes en la acera que veo caminar todas las semanas.


He perdido la cuenta de la actividad transitoria de mi calle. Los coches se acumulan a la hora del almuerzo; trabajadores que salen de la esclavitud y esperan con ansias llegar a su pequeño oasis de fingida libertad. Otros salen a esta hora a aquel desierto limitado. Es un ciclo. Un círculo que se repite, como mis ojos buscando alguna nueva pista en el tablón, como la compra semanal para subsistir, a la espera de encontrar algo que revele lo que busco desde hace… ¿siete? Perdí hace mucho la cuenta de los años. Cada vez que intento recordarla, saco algún libro al azar de Borges; le cojo prestado su báculo temporal y empiezo a nadar con tranquilidad. Es mi mar limitado a presión, relajante para todos los sentidos que aún poseo. ¿Cuándo se cerrará mi círculo?

martes, 7 de julio de 2015

Soneto séxtimo

Vuelve a ser nuestro día, mi alto siete
allí donde las almas corazón
se tornaron; que la pluma no miente:
"Eso debe ser verdadero amor."

Tras tantos pasos unidos, con fiebre
te escribo, o recito, esta canción.
A un espejo obligo que refleje
si sigo en realidad o fui a ficción...

Manto oscuro que en la noche proteges,
a buen recaudo dejes esta cruz;
antes se evaporará en luz;

que, en viéndote, respiro; no me acerque
a tus magnas alas, pues falta permiso:
con todo, protegido, soy sumiso.

jueves, 11 de junio de 2015

Aquí siempre voy a defender la blancura de tus ojos

Aquí siempre voy a defender la blancura de tus ojos. Aquí, con mis armas embadurnadas con la oscuridad que ideo, supuse algo en lo que no erré, como así lo ha demostrado el tiempo este, aquel y todos; que tu oscuridad y la mía no chocan, sino que se rozan, creando un ambiente propicio para convivir en la eternidad de todos los instantes posibles y concebibles. He aquí el resultado: una desganada tropelía de palabras que desfilan muy juntas para no perderse en las naderías de un ebrio literaturizado a medias.

También he pensado, aunque no en mucha profundidad, como nada de lo que pueda escribir, que la oscuridad es altamente superior a aquello que se empeñan en denominar luz, claridad o blancura. Sin embargo, la de tus ojos es ciertamente veraz, como se demuestra con el contraste cegador y guía de mis pasos en las más densas tinieblas, porque hay otras tinieblas que me abrazan y acaricio con un placer inimaginable. En el hermetismo de algunas palabras que escapan a mi dictadura, lanzo balones faltos de azabache para que formen globos y tu nombre quede retratado para siempre en el cielo. Me vas a tener que perdonar algún día, cuando pueda regalarte todo esto en una caja de descartes que nunca descubras, que venga rebozada con algún verso insignificante de mi propia cosecha, pero tengo que decirte que no sé describirte con total y absoluta certeza.

Puede que mi problema se encuentre en la incapacidad para narrar, versificar o, simplificando, en escribir. No me preocupa sobremanera el problema, ya que si en algo he de trabajar con sutileza y sigilo es en los medios para poder pintar un cuadro a tu medida. No tengo por qué engañarte; en las tinieblas es donde más aclimatado me siento. La razón de este discurrir zigzageante no es otra que exponer algo que podrá o no guardar cierta lucidez, irónicamente; es la oscuridad el origen primero de todo. Por desgracia, se la relaciona con demasiada facilidad con la negación, la superstición, el inmovilismo, la pesadumbrez, la risa abyecta o los pensamientos derrumbados. Qué más dará, cuando yo mismo —yo y todas mis intersubjetividades— sé de tu locura cuerda, de tus cuadernos con sombríos rizos y las perlas ajustables que pueblan el manto oscuro que me protege del frío más ardiente.

jueves, 7 de mayo de 2015

Un siete bailarín

—Ya has vuelto, ¿verdad?
Y así era. Todas las tardes que se quemaban ante la impasibilidad de unas cuatro paredes se reunían ante ellos dos como un par de claves musicales. La armonía bailaba con destreza y agilidad en aquella pista de baile, buscando la venganza entre las eras pasadas y las venideras, mientras que los protagonistas, en la intimidad de un ligero resplandor lejano, disfrutaban de sus alientos entrelazados. Pasaron unidos una eternidad que se tornó ligereza, sutilidad. 

Tienes razón si te acercas a mi oído y, con los brazos en un chantaje de roce a roce, me hablas con pena de la poca presencia que hago en tus noches sin tinta. Y no tengo nada con qué disculparme, si no fuera porque, bueno, al menos aquí estoy, ya sabes, de vez en cuando no sobra un trago de esto, y de aquello. Porque esta es mi nave de escape, pero no tengo planeta al que huir si, estando junto a ti, puedo crear un universo que no posea límites, que no tenga fin.

miércoles, 29 de abril de 2015

Presentación

Me gusta la felicidad de presencias y ausencias. Vivo descansando de la pasión que suele quemarme por dentro. Hago malabares con todas las brisas envenenadas. Danzo grácil a la hora nadar por el pantano. Sirvo vientos huracanados sanadores. La tinta la retengo, porque no es líquido a secas, es la resistencia al temporal. La diversión la busco en tus ojos, que es infinita. Las lanzas de hielo las derrito, y en el fragor de la estacada, me vuelvo un gigante con brazos descomunales. ¿Qué tengo que hacer para tumbarme en mi siesta con la placidez de la brisa tibia? La que traen ellos, y ellas, con su presencia, a mi lado. Me abanican con sus alientos. Y ella me lo quita. Es un círculo que quieren romper. ¡Hagamos magia!

jueves, 16 de abril de 2015

Desierto azabache

       He de confesar, no a ningún sacro púlpito, que vivo con la esperanza del instante. Mis vahos no tienen prolongaciones personales, pero van encadenados poco a poco para poder recorrer cualquier camino que hallen. Cuando aprieta la luz, a mi alrededor se reúnen para conversar sobre el manto oscuro. Cuando nos agobia la densidad, de siete en siete nos vamos juntando para remar hasta el final del túnel. Vuelta a empezar.

       He de confesar, ya con el paso de las cadenas, que vivo de estrella en estrella. El manto que todo lo rodea me acalla, me embelesa. Me pierdo en sus engranajes, donde me falta el aire, pero él se aparta, algo, para que la brisa me despierte del letargo, lejano...

       Entre mis pasos siempre queda una semana. Yacemos con gracejo y vientos de sonrisa enmascarada. Dos caballos por el desierto se alzan, persiguiéndose el uno al otro hasta dar con nosotros. Pero hemos despertado. Pero caminaremos. No os preocupéis.

sábado, 11 de abril de 2015

Es verdad

Es verdad que ya no respondo como antes a las súplicas antiguas. Es cierto y verdadero que he evolucionado o involucionado, todo depende del contexto y del punto de vista. No negaré jamás que fuiste mi más deseado tesoro, y preciado, que no me hizo falta probarte para deleitarme con tus soplos de primavera. Que desde aquí abajo, ya te digo, todo se ve enorme y gigantesco. Me siento atrapado. No hace mucho que busqué la utopía debajo de mi prisión, pero al parecer ella es infinita, y yo demasiado ancho para todo.

Es tristeza lo que recorre mis circuitos cuando desapareces de mis carreteras. Me conduzco hacia un abismo inestimable al comprobar que ya no puedo dar más volantazos. Doy por hecho que te fuiste volando, saliendo del agujero que, poco a poco, fue contaminándote hasta que no aguantaste más. Qué le voy a hacer. Este estercolero siempre me ha olido bien.

Es, soy, y siendo, sigo pensando en tus senos, en las sienes que yo sentí hace ya tiempo. Son tus sesos los que me embelesan, son tus suaves voluptuosidades las que me arañan la parte que más cercana se hallaba de ti. Es verdad, tristeza es lo que me embauca al comprobar que seguiré siendo el que te espere en el camino para verte viajar.

lunes, 6 de abril de 2015

Navegación en alta mar

       Posando el borde de mis dedos en el espacio, he buscado faro que guíe, me guíe y nos guíe. Navegando a través de borrascas impertinentes y calmas sofocantes, te he encontrado a ti, buscadora de estrellas en las noches aciagas. Con tu calma, la brisa de tus pasos y el manto ondeando por bandera de la sensualidad, he encontrado una fuente que irradia pura felicidad. Bebo, sediento, pero poco a poco, con ansiada tranquilidad.

       Arrimados el uno al otro, el mar sigue creciendo y bajando, arremete de vez en cuando contra nuestro barco, pero cada noche que muere a las orillas del aposento, cada día que se agota a la luz del sol, con el tiempo izando la bandera de las agujas, la navegación es perpetua. Y en este mar me hallo con el objetivo de ser el que lo drene, el que consuma todas tus aguas malditas y las queme en un lugar donde el olor no nos alcance. Sí, seguiremos navegando, aunque las gaviotas no nos quieran acompañar. 

       Los peces no nos rehuyen, nuestras miradas siguen entrelazadas, no queremos desperdiciar el momento eterno. Ahora, que el velo nos ampare en esta soleada y blanca noche, donde tú, con tu manto, me protejas, y yo, con mis llamas, alumbre el camino que nos espera.

viernes, 3 de abril de 2015

Todo gira en torno a ti

16

Recostado en tu dulce paraíso
con mis dedos, contamos los minutos
para volver, para amarnos a roces.

25

Cerca de donde se reúnen las
condiciones para poder viajarte
hasta lo que ellos llaman infinito.

29

Escalo las montañas con pequeños
pasos. Llego a nuestro tierno final
para poder volver a comenzar.

34

Y te miro, y te observo. Rezo
para que mi sueño no se me vaya
de mis ojos, de ellos dudo, mi cielo.

43

Vuelta hacia aquí, y allí, expandámonos,
te susurro con roce, con amor
y crepitan los fuegos y tus hielos.

52

Nos ojeamos, nos tocamos y
terminan las orquestas concertadas.
Fluye el aire que nos acaricia...

61

Con tus dedos, contamos mis minutos
de estancia en esta dulce paz.
Volveré, volveremos, te amaré.

lunes, 30 de marzo de 2015

Refugio encendido



Segunda recopilación realizada por el propio autor, Manuel Ianni, tras dos años desde sus Musas enmudecidas, las cuales tuvieron un éxito más que inesperado, superando con creces las trescientas visitas. Con Refugio encendido, comprobamos el paso del tiempo sobre las palabras, que no se oxidan y siguen con vida.

Para descargar el PDF, click aquí.
¡¡¡¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!!!!!

domingo, 29 de marzo de 2015

Ida de día, vuelta de noche

Una hora más, una hora menos.
Los puntos de vista son determinantes.
Una hora menos para verte antes.
Una hora más para mis trüenos.

Mis ojos te buscan, los tengo llenos
de amor encogido. Así, son mutantes,
rebuscan en tu manto. No te achantes,
me susurras, volveré con la fuente

de tu felicidad. Sin escucharte,
riego los campos con melancolía,
agazapado en mis buenos recuerdos.

Vuelves. Debes ser un cuadro, el arte
sinuoso brillando noche y día,
porque volviste loco a este cuerdo.

viernes, 20 de marzo de 2015

Un agujero relleno

Es la espina ennegrecida por el óxido atemporal, que se cierne en sombra y luz, no, que en realidad es invisible al ojo diametral. Aquí, con aguja de fuego bendecida y mano de santo inmoral, he decidido colaborar en la salvación espiritual.
Muchos caminos recorridos sin haber caminado lo suficiente como para viajar a través de las miradas ajenas. Y, aquí, con toda la experiencia en un bolso sin fondo, me hallo, no para saturar o apagar tus coloridas estrellas, sino para que tú las veas tan bien como yo me honro en hacerlo. Ven, limpiemos tus gafas. Seamos precisos y quedemos preciosos, día y noche.

viernes, 27 de febrero de 2015

Plantamos una semilla

Complicado, y con lo nuevo
que se avecina, todos muertos
ante tal poesía, menos
no esperaba: arte tan moderno
escapa a la comprensión.
Así te escribo, con mi amor
palpitando de ilusión.

Reto a tu mirar que, sin par,
me embelesa. Salto a nadar
en tus olas sin congelar,
frío gentil, sin doblegar.
Y así recorro el paraíso
hecho con siete versos idos,
sintiendo tus noches en vilo

en mi pecho desdibujadas
a causa del caos que tu magia
en mí provoca. Pido no arda
tu hermosura, la helada,
de sutileza insuperable,
mejor se funda, y nos llamen
fundadores del nuevo arte.

martes, 17 de febrero de 2015

Hace tiempo que te vi...

No sé (d)escribirte
porque no alcanzo palabras suficientes
perdona mi ofensa, si el perdón bastase
para librarme de la condena.

Y es que quiero, aquí,
plasmar tu cuerpo, por fuera
y por dentro:
mil años de creación
dos mil en reposo
para salir a competir con el sol,
estrella que reina los siete hemisferios
de mi corazón.

Manto con el que me proteges,
nos refugiamos unidos, y en la noche,
nuestra más íntima amiga
hacemos la vida, vida, muerte
a la muerte damos, y dando
con la felicidad de nuestras sonrisas
los labios se unen, se separan y huyen

para reencontrarse bajo la brisa,
suave aire que mece tus nubes
llovizna tierna en la carne, donde
brota nuestra esperanza.

Y es que aquí, te quiero,
adoro y amo, sigo con el diccionario
bajo el brazo, buscando versos,
poemas y palabras que expresen mi sentimiento
¡No pueden! Yo seguiré investigando
tanto cómo (d)escribirte
al igual que cómo naciste de la oscura
fría noche
tan bella
que un ángel tocando el arpa no fuese, siquiera
capaz de representar la fuerza que tu aire lleva
cómo pudiste poner un pie en esta vil tierra
que yo te vi, puro carbón azuzado con hielo candente,
en la lejanía…


y en tus historias me perdí, buscando el origen y el ancla perdida, la solución y el enigma, con todo quedé embelesado, y en el giro de todos tus acontecimientos me quedé atascado: es intentar (d)escribirte o, simplemente, unidos, ser felices.

lunes, 13 de octubre de 2014

Contemplando el sol en mitad de la noche

En lo silencioso de la noche, el crujido que la madera hace con nuestro paso me despierta dentro de mí, pensando en el sueño del futuro que vi. No puedo parar, siempre quiero seguir, no hay límite en la frontera. Una voluta espectral separa nuestros cuerpos. Yacemos entrelazados con una forma de infinitud plena, buscando un clavo en el que refugiarnos antes de que todo caiga sobre nosotros. El techo cruje, el espejo se queja, nuestros brazos se buscan y las almas presentes siguen en contacto. Es nuestro presente la esfera mágica dibujada por tus labios donde quiero vivir en mi finita eternidad.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Perdido en aguas turbias

Perdido en aguas turbias
mi alma anda en pena
con las lágrimas rodando
dejo de sentirla; muerta

por estas tersas, profundas
me voy guiando, sus huellas
perdido en aguas turbias
mi alma anda en pena.

No le hallan paz en fórmulas
él sigue tumbado y quiérela
con las lágrimas rodando
dejo de sentirla; muerta.

Tras la ecüación rota
de soledad su cabeza
llena; y de miedos falsos
su oscuridad alienta.

Perdido en aguas turbias
mi alma anda en pena
con las lágrimas rodando
dejo de sentirla; muerta,

dándola ya por perdida
retorna su existencia
por las lágrimas quemado
ardo el llanto y la pena.

lunes, 28 de julio de 2014

A Night full of hope

Dormido con sueños de paz
pintados de esperanza, cual
Sol y Luna reunidos, ya
os veo el aroma inhalar.
¿Sueño de paz? Vaya esperpento.
Disimulan las sombras. Ebrio,
busco formas de luz sin éxito.

Sumido en el sueño profundo,
alcanzo a contemplar el muro
salto y no llego, quedo mudo,
trémulo, inserto mi puño.
Sangre en mi mano se derrite
mis demonios contemplo y ríen:
me muero y nadie se aflige.

Despierto estoy en mi lecho,
abrazado por brazos fieros
en calma, en paz, un frío viento
sosegado mece sus hielos
pierdo el aliento al observarla
orno su cadera con llamas
decoro perdido en la cama…

martes, 22 de julio de 2014

Madrugar con gusto

Manto oscuro en la noche que
proteges frágil sentimiento
incrustado en este, mi pecho
Vivir ya puedo, sin temer.
Mas te echo mucho de menos
y busco tus brisas en mil ecos
huecos recovecos y huesos.

Escribo y solo puedo amarte,
sea como sea: con estos versos
simples, perdidos en el cielo
que busco, surco tierra, aire.
Los mares que visitaremos
serán congelados al tiempo
que rugirán fieros, ardiendo.

Besos impregnados de bella
gracia, sutil sensualidad
que impregna mi paladar
me hace despertar en guerra.
Nunca detengas tu camino
hasta que desees más frío:
arderemos volando, unidos.