Os vengo a contar
las aventuras oníricas
que sufre mi cabeza
cuando piensa en ella.
Estoy acompañado
la mujer de al lado
se va yendo
hacia el contrario.
Vuelve a venir,
la veo conmigo
en mis brazos
hasta el fin.
Se sienta
quiere pasar
desapercibida
no puede.
Su encanto la mima
la llevan en volandas
y yo la veo levitar
mientras mi mano
intenta agarrarla
sin éxito alguno
me siento inseguro
quiero lo mejor
para ti, para tus
miedos, curas
para tus idas
un par de venidas.
Volvemos a casa
al cuatro por ciento
vestida, te bañas
y me pides compañía.
Eres juguetona
me decía
no es arriesgado
me preguntaba.
Y aparecí allí
en la misma habitación.
La luz era tenue, amarilla
oro, y el agua negra.
Estaba en soledad
hasta que llegué.
Se sentía sola
hasta que se fue
a la bañera, donde
me pidió mi presencia
yo, aturdido, me
dejé llevar por su elegancia.
Estábamos juntos
el roce era continuo
de pronto nos acercamos
y nos hicimos uno.
Su piel era distinta
estaba curtida y suave
la sentía en mis manos
derretirse.
Alcancé el cielo mientras
ella me pedía que la buscase.
Tuve que despertar
para no enamorarme.
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