Banner

domingo, 8 de diciembre de 2013

Llevo tres semanas sin dormir

 Llevo tres semanas sin dormir.
Tras cuatro lamentos lanzados al cielo,
me rindo. Sin tu presencia, me evaporo
y mis genes quieren captar mi atención
a base de picores internos.

Tres días después de tu marcha
cogí tus zapatos, los tacones con los que
nos conocimos y tu pintalabios azul oscuro.
Trajimos juntos un mar lleno de luces
y te las has llevado todas junto a mi corazón.

Un suspiro lúgubre empaña la cueva
donde me han encerrado tus esbirros malévolos.
Me atrevo a describirlos, sin miedo, porque sé
que la muerte es próxima y que mis flechas
volaron en direcciones erróneas, y ellas
brillaban, y yo ahora lloro con la misma luz
que ellas llevaban impregnadas.

Y tú te acercas a mi cadáver evaporado.
Mis lágrimas bailan encima mía con un ritmo
endiablado, pero no poseen acritud, simplemente
te agradecen la existencia, porque es lo único
que quise decirte a través de todos estos años.

Llevo tres semanas sin dormir
forjando el metal que represente nuestra
corta vida. Tiene forma ondulada y sabe
al cielo de tu boca, a tus caderas peligrosas,
a tus senos curvados y a tus miradas rotas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Seamos uno

Eres pequeña, muy pequeña,
¿no te das cuenta? Estoy aquí,
cielo, baja a verme, puedo abrazarte
fuerte y no dejarte escapar, pero
hacerte libre, puedo poseerte
y que el mundo se muera de placer
al verte.

Eres adorable, muy adorable,
yo no soy nadie con fuerza
pero me has dado fuerte
y tus ojos me dan suficiente
resistencia para acariciar
tu aura de paz y tranquilidad.

Eres preciosa, demasiado preciosa,
y yo tengo la necesidad de decírtelo.
Por eso uso versos subliminales;
te defino sublime, perfecta en tu
imperfección, diamante en bruto
esperando una lija suave y
atemporal.

Eres muchas cosas y demasiado
poco aún, me da pena tenerte por
lejana, inalcanzable, pero mira,
es más divertido. Yo me agarro
a la esperanza del verso perdido
y tú sigues saltando, viajando.

Eres tú, y eso es lo que importa,
¿no crees? Yo sí creo, aunque
no lo aparento. Se llevaron un
poco de mi esperanza, pero
su aroma se regenera... y tu
danza la vuelve a llamar,
no hay ya pena.

¿Eres tú? Ven aquí. Pasemos
el resto del día juntos.
Donde el sol nos ilumine
el camino y la noche nos cobije
y nos dé motivos. Un beso tuyo
y al cielo me postulo como nuevo
guardián de tus versos, yo te desnudo
y, con pasión, te uno, seamos uno.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El cielo está tan despejado...

El cielo está tan despejado...
Y tú, ¿dejarás alguna vez
de ser tan despegada?

Hace ya un par de días
que tus caricias no se producen
con tus sonrisas...

Las lágrimas ya no son
de pura alegría, de un éxtasis
propio de Alicia en el país
de las maravillas.

Ahora son grises como las
barras de hierro que me encierran
en este agujero, cada vez más oscuro,
cada vez más negro.

Hace ya un par de días
que tus besos solo encierran
melancolía...

Y en mi soledad, reflexiono,
doblo las palabras hasta que las
rompo: es mentira, son de oro
y las cuido porque con ellas
llegué lejos contigo, pequeña,
ya no eres mía pero sigo, desde arriba,
buscándote con la mirada para retratarte.
Eres demasiado bonita...

El cielo está tan despejado...
Y tú, ¿dejarás alguna vez
de tirarme tus dardos?

El tiempo ha pasado
y las cosas, pequeño,
han cambiado. Mi corazón
se ha dibujado con otros
paisajes, y los colores
ahora arden por otros aires.

Que mis labios, mi cuerpo,
mi deseo y mis lágrimas,
son de otro.
Pero bien sabes que tú,
cielo, fuiste, en la práctica,
el primero en todo.

Hace ya un par de días
que tu perfume ronda mi casa
y la llena de nostalgia...
Por todas las tardes de amor,
las noches, escondidos del
sol, los días, alejados pero
en contacto. Por tu paciencia
y tu razón: yo tuve miedo
y me fui lejos de los dos.
Eras demasiado... …

A pesar de todo,
me sigues pareciendo
un encanto. Dejemos al
tiempo cerrar puertas,
y déjame una ventana abierta.











El cielo está tan despejado...
Y tú, ¿dejarás alguna vez
de ser tan despegada?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Scorp puede con todo/

Que te has ido un par de días
de nuestra rutina matutina
y ya no es lo mismo: ¿dónde
quedaron las imágenes
que nos intercambiábamos
a escondidas, como si de droga
se tratase?

Esto es un canto a tu persona,
escorpiona, tú bien sabes de
lo que hablo cuando con mis ojos
miro al vacío de forma melancólica.
Dejemos al tiempo hacer y,
mientras tanto, en amistad convivamos.

Sé que estos días no te encuentras
en tu mejor posición, tu rutina
ha vuelto a cambiar y de ella
casi todos estamos excluidos
yo te esperaré mientras
vuelves al camino y, si me dejas,
te acompañaré.

Esto es un poema que lleva tu nombre
porque me dices que nunca ocurre
y yo, que tengo palabras que crear
necesito un pretexto para procrear
con mis versos y hacer nacer las palabras
más bonitas de mi universo, construido
estrella por estrella. Y tú, pequeña,
estás con ellas.

Me voy despidiendo ya
y cierro esta carta
todas sus letras llevan tu sello
y te planto el beso
de despedida en la tinta
de estas palabras.


Scorp puede con todo/

martes, 3 de diciembre de 2013

El faro que dejó de girar

Te sigo leyendo
todos los días
y por cada uno de ellos
voy pensando en qué haría
él sin mi presencia literaria.

Eres el faro que,
habiéndose encendido
ya no gira. No te has apagado
porque sigues tú solita.
Pero ya no me miras.

El caos y la confusión
se han apoderado de tus palabras
ya no sabes qué hacer para
ocultar nada. Te has vuelto
algo cuando podrías haber sido
mucho más que nada.

Y yo, que intenté empujarte
me siento decepcionado. Pensé
que valdría algo más la pena
todos estos daños causados
por la tinta impresa.

Pude ser tu excepción pero
te quedaste con lo de fuera.
No quisiste navegar mar adentro
porque en la orilla vislumbraste
pero pequeña, no giraste
para verme, no lo quisiste,
y ahora te has quedado estática
sin mirarme.

Y aquí, me pregunto yo,
¿Qué carajo hablas?
Porque tu pensamiento anterior
se bate en cruzada con tu exterior
y en mi interior
todo acaba con una palabra: perplejo.
Mírate al espejo y verás que
tu pensamiento te llevará lejos
pero solo recto, misteria.
Solo recto...



Y es una pena.

lunes, 2 de diciembre de 2013

No te preocupes

Me arranqué la piel poco a poco
mientras la sangre empezaba a asomar
y mis huesos comenzaban a gritarme piedad
mientras yo, desamparado, no dejaba de tirar
y tirar, desollé y quemé todas mis capas superficiales,
desnudo, de verdad, me quedé, ante ti.

Me tropiezo con cada palabra que escribo,
por eso las comas van y vienen, intento no
dejarlas a tiro pero sopla el viento y tengo
frío...

De mi corazón saldrá todo el veneno
que yo mismo me he inyectado
gracias a mi cerebro, he perdido,
así lo siento, no he ganado,
y no pido perdón por ello
nunca me controlé
así lo siento.

Mi tinta está chamuscada como mis dedos
arrugados de tanto líquido, de él estoy
embadurnado, de arriba a abajo, y aún
sigo esperando respuestas que no escribo
porque no me llegan, y si pasan delante mía,
se desaprovechan ellas solas por no tocar
en mi puerta... Y yo no salí a por ellas.


¿Tú? No te preocupes, estoy muerto.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Recuerdas, recuerdas...

¿Recuerdas?

El rojo era el color
de nuestro símbolo.
La pasión nos interpretaba
y nuestras palabras, las
conversaciones, eran
puro vicio.

¿Recuerdas?

Un signo, que pica,
envenena y es adictivo.
Tú y yo lo somos, nena,
y aunque estemos separados
yo no te quise nunca hacer daño
a día de hoy, te sigo apreciando.

¿Recuerdas?

La complicidad de las miradas,
las risas y las películas en buena
compañía, los días grises yo
no te los iluminaba, pero algo
ayudaba, o eso intentaba.

¿Recuerdas?

Fue un malentendido y respeto
tus motivos, ya no cuelgo el
símbolo de la sabiduría y
mi escorpión he puesto
a buen recaudo. No quiero
que se pierda en un desierto
o en un páramo.

¿Recuerdas?

Si tú estás bien, yo no me preocupo.
Estaré lejos, todo lo que pidas, quiero
estar seguro de que todo procede con
lógica, que sonrías y, sobre todo, cantes
como ninguno antes.

Esto, si estás aquí, es para ti.
Porque tuvimos un desencuentro, pequeña.
Pero yo te sigo queriendo: sigue siendo buena.

Y no escuches a los demás
sé fiel a ti misma, tú de eso

sabes de sobra.