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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Luz y Oscuridad



Caos y armonía. Sueños y destrucción. Vida y muerte. Odio y amor. Locura y cordura. Orden perdido. Luces apagadas. Ventanas opacas. Transparencia sólida.
El contraste marca este doble poemario donde salen a la luz las partes ocultas de la bondad y del odio. Una luz con tintes oscuros demasiado siniestros y una oscuridad con mucha tinta pura que compartir.

Tras 'Musas enmudecidas', oda a las musas del autor, Ianni vuelve a la carga con lo más profundo de los versos. Si no quieres sufrir, solo busca la luz...

martes, 17 de diciembre de 2013

Duérmete de una vez

Duérmete de una vez
he visto azul a un pez
y roja tu nariz de sangre
que he escupido sobre las heces
lanzadas a tu cara, ¡qué asco me das!

Te veo agachada y con un ojo abierto
me veo con una navaja y una hoja, es cierto
estoy loco, me tienen cogido el cerebro
por los huevos, pero no hay inconveniente
en destruirte si, gracias a ello, me veo nuevo:
feliz y contento por tener tus vísceras colgando
de mi artefacto, el arte lo das por hecho, yo,
con mi pincel, te pintaré los retratos más bellos
posibles usando tus vasos sanguíneos azulados
azulejos plantados con tu sangre como barro,
mezclado con la bilis de tus pensamientos hacia
mi persona, ¿qué dices ahora? No te oigo,
te ahogas en tu mierda y yo río, sonrío
y me hundo en un charco rojo podrido
como toda tu existencia mientras viva fuiste
me invento palabras y líneas con las que
destrozar a caníbales zorras que comerme
quieren, sin embargo, yo me confundo, no era
mis venas lo que querían, solo mi corazón,
uniforme. Les hice un informe: aquí no
se juega con fuego, el hielo me envenena
y lo expulso por este, mi cañón, hecho de oro,
¿quieres verme? Acércate, hija del demonio
te voy a reventar todas las arterias, nena,
y no será con un cuchillo gordo, demasiado grosor
tienen estos versos que cruzo con los cables
del mando: ¿pretendes control? Yo pretendo ser más duro.

Duérmete de una vez
he visto horrores más
trémulos que tus ojos
al verme ante tus hijos
me los he comido a todos
y los he vomitado en los poros
de tu piel, hecha de hiel.

No soy yo, perdónenme,
me han poseído
mis dedos han sido atravesados
por el informático del demonio
Y otra mentira más se cierne
sobre tu endeble persona
tus manos se han vuelto
blandas y tiernas
justo como me gustan todas:
bien tiernas.
Me quieres separar de tu sangre
y estoy calado hasta tus huesos
no soy el amor que esperabas
soy el odio que necesitas,
la rabia que quieres expulsar
pero con palabras bonitas,
¿me equivoco? Nah, demasiado
cierto para ser reconocido como
bueno, demasiado crudo para
ser engullido como si fuese puro
demasiado BRUTO para ser puesto
en tus altavoces: lo haces flojito,
como el sexo con tu novio, pobrecita,
le da pena perder su sensibilidad
no le da reparo tragar sin parar
que no tiene manera de reparar su
estupidez: léeme literal, fóllame mental,
recítame gutural, bésame pasional,
¿no sabes de qué hablo? Grita de verdad.

Duérmete de una vez
nadie te dio permiso para andar
¿qué haces de rodillas?
No te gusta ná...
Te veo herida, ¿qué te pasa?

Me has hecho daño
tu infamia has inventado
para hacerme la vida
difícil, pero sé saltar
precipicios, abismos
no me detienen aunque
sean tan gordos como tú.
Nena, que no somos tan distintos,
tú, con tus líneas rojas
yo, con mis cuchillos afilados
mis versos como un arsenal de armas
mis balas, todas las metáforas
que pueda diseñar con el tintineo
de tus caderas en mi mente, ahora ven,
déjame enseñarte a vivir, yo no sé,
pero lo he visto en las películas
donde la mujer quiere al hombre
y al revés también es, ahora me pregunto
qué hacer con tu cerebro
donarlo a la ciencia es una pérdida de tiempo
tentar la suerte conociéndote a fondo
fue mi perdición, ahora mi alma vaga
por senderos negados, negro el camino
y con luz tu cuerpo, para lo único que
servías: farolillo de mis idas y venidas de olla
ahora has quedado para versos quemados
y, quemando, ardo entre las llamas
de mi legado: sangre, sexo y salero
sal de aquí antes de que te prenda fuego
Dame tus ojos y podré ver tu punto de vista
podré negarte desde mis posibilidades
y con ellas destruiré todo lo que creas tener

a tu puto alcance.

Despierta de una vez

Despierta de una vez
de esta tortura creada
por tus ilusiones.

Transfigurados los cuerpos
los sentimientos intactos
tus ojos te engañan, preciosa.

Tus ojos me tienen enamorado
y tus mentiras me devuelven
a tierra firme.

De tres en tres pasos
me voy moviendo
tierra firme y movediza.

Deseo encontrarme con
tus sueños nocturnos.
Saludarlos y animarlos.

Despierta de una vez
antes de que yo muera
quiero conocerte.

No hay color en mí
tú no estás en mí
qué te quiero decir

que te quiero porque
necesito vivir, respiro
por ti y tus huesos.

lunes, 16 de diciembre de 2013

A tu salud

A tu salud
me bebo estos versos
a tu salud, acabo hasta arriba
de la ambrosía celestial que
he creado pensando en todo
tu cuerpo. A tu salud, yo muero.
Con tu vida, yo muero. ¿He muerto ya?

A tu salud, con la copa en la mano
y tus ojos en mis labios
te susurro las palabras más divertidas
que te hayan echado en cara jamás
acércate más, preciosa, seamos uno,
¿estás cerca ya? No te veo porque
me has dejado ciego desde que
al antro te viniste a llegar.

A tu salud, cariño mío,
me bebo todas estas copas
en todas ellas encuentro
algo que me conduce
a nuestros recuerdos:
será la espuma, como tus labios
cuando chocaban con los míos
y triunfaban las estrellas
será la espesura al tacto,
como tu pensamiento cruzado
con mis neuronas
será el áureo color de ella
como el de tu corazón
cuando yo lo vi primero.

A tu salud, mi vida
te saludo. Ya nos
volveremos a ver
cuando mi corazón
se haya curado

del todo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Hablo poco

Hablo con personas pasadas.
Con personas que, hace unos días,
estaba ida y, ahora, está vuelta.
Vuelvo, y, girando, me encuentro
con los mismos ojos de antaño.

Hablo con personas
que siguen vivas.
Y no me tienen.
Y me echan de más
y por eso no abren
sus dedos.

Hablo, y el aire ni me responde
porque tus labios se han esfumado
y mis sueños se han marchado
tras ese trasero que se bambolea
y sigo soñando.

Bésame cuando regreses
de mientras, no me prometas
echadas de menos, porque
tus silencios en el aire
son más peligrosos que

tus rasgaduras en mi espalda.

Reina de las tinieblas

Ah. El poeta
muerto entre gritos
de pena. El poeta.

Escritor de palabras
negras, muy negras.
Buscan luces, focos,
neones de la noche
que se viene a la ciudad
todos los viernes.

Cuchillos mojados por
la sangra fresca, fresca
como la brisa que rueda
por su cabeza. La libertad
es brujería y los pecados
la ilusión de la vida.

El amor, su única esperanza
tras las cortinas que pretenden
protección sincera, pero le cuentan
al poeta, pues su pelo es poco
su tinta se agota, su cuerpo hiede.
Su alma, limpia como la nieve.

Las batallas se han librado
en campo abierto en busca
de una mujer divina. Dioses
han cruzado ríos y valles
en busca de los senos
turgentes que reinan las calaveras.

Poesía no eres tú. Reina de las tinieblas.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Un0

Una ventisca haciendo de barricada informativa
la llanura lisa y plana, en el horizonte, una luz
que indica el comienzo de un nuevo día. Las
energías, desgastadas por el viento sutil y ligero
que se cuela entre mi chaleco antibalas, me hace
sentirme vivo de nuevo. ¡Todo es nuevo!

Un lugar lleno de piedras ocultas como trampas,
minas antipersonas que se encargan de rechazar
cualquier presencia maligna, con intenciones
divinas. ¿Curar la herida? ¿Sanar? Tonterías
escupidas en prosa por poetisas con deficiencia
respiratoria. El polvo se cuela por los agujeros
que van dejando los poemas recitados en su honor.

Llave oculta a los ojos del viajero, no te precipites
a su presencia; su prisa es ilusoria, su desparpajo,
mucha gloria, no es cualquiera la que acercarse deba,
hay mucho trabajo por delante, un diamante sin pulir
es lo que te espera. A no ser que, de repente, rehuyas
su mirada afilada, la que penetra, y escapes a sus aires.

El aura que se trae encima es una medida de seguridad
ante los peligros que representa la humanidad. Su
escudo es de metal, pero no del cielo, la forja le daba
miedo y, trémulo, escapó a las garras del hielo. Tráele
un zumo exprimido que contenga todo el calor de tus
labios. Antes de todo, preséntate con la frente libre
no de pecados, sino translúcida: que la luz asome
pero la oscuridad esconda: él se encargará de ahondar
en los asuntos graves de tu persona, te sacará lo mejor
y podréis reuniros en la noche cuando las manecillas

de sus pasos se crucen con los giros de tu cadera.