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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Pasar pasa

Un beso al aire
un verso se desvanece.
Un beso en tus labios
y el hueco se rehace.
Treinta y dos líneas
me hacen temblar
cuando miro la tierra
y no sé qué pensar
ya.






Me hice dos tatuajes
una herida que encaje
en la pieza que me desarme
y un retrato anónimo
que pueda pintarse
para cuando llegue alguien.


Tras caminar dos países
media Tierra y casi todo Júpiter
me hallo en la cuestión → ¿Por qué creer en el amor
y no en Dios?

Si aún no vi a ninguno de los dos.

!

Dejaré de hacerte el ridículo.
Dejaré de lado las palabras vacías.
Olvidaré todo lo que te dije, todos los días.
Quemaré las conversaciones que mantuvimos de forma seguida.
Organizaré mis prioridades para no verte nunca más.
Y qué más tengo que hacer
para volverte a ver.
Por qué eso no me lo dices
porque eso vendrá como el placer,
con el viento, al soplar otra vez

en dirección contraria a tu pensamiento.

Plato ojo

Me enfrento al papel en blanco
escrito en letras negras
con manchas de tinta aún secas


No sé qué hice para
tambalear tanto la cifra
y acabar en una fosa
común de notas y citas.

Dime
¿Qué hay que escribir?
Para conseguir la verdad
para hallar la consecuencia.
El hecho es la mentira.

Qué disparate
sigo moviendo los hilos
para fastidiar vidas
y me encuentro con la mía
perdida.

Déjalo. Déjame.
No hay culpa. Solo
mi engaño pudo
con tu ayuda.

Y me negué. Y negué.
Retocé en felicidad.
Y callé. Y caí.
Y en polvo
me convertí.

Y resurjo de la niebla
para encontrarme ante un espejo
que refleja la mierda
más certera. Con

más acierto, no erra.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Dudas con el cigarro en la mano

Me pregunto, bonita
¿Por qué no puedo parar
de suspirar por unos huesos
que nunca vi bailar?


Me cuestiono
si seré capaz de resistir
ese encanto que en ti
reside sin ningún engaño.


Me gustaría
saber qué pasará
si te robo el alma
y la ato en mi cama.


Tengo
tanto
que no sé
dónde guardarlo
ya ni acierto
a ver
qué
Tengo.



¿Tengo?

Encrucijadas

El centro de este pensamiento
está basado en hechos meramente
científicos. El problema radica
exactamente en creer que
un señor de bata blanca
puede resolverte la vida
en un par de miradas blancas,
ojos cristalinos y serpientes
calzadas como guantes, buscando
una inspección gratuita.

He patrocinado mi odio
y mi desprecio, y vivo de ello
y no me arrepiento en ningún momento
de haberte desafiado con los ojos
y pensar “estás muerta por dentro
y demasiado atractiva por fuera”.

Le hablé despacio con mi pobre
manejo del vocabulario, le pinté
cielos demasiado oscuros
nubes demasiado claras
y se le puso una cara
de perpetua desgana
así vive ella mientras da
a todos los demás
un poco de su capacidad
para amar.

Y mientras, yo la rechazo.
Ahora entiendo lo que me pasa
sé que estoy destinado a un fracaso
la culpa es mía, trato mal a la vida
y a la recuperación de su esencia
eso me quieren hacer ver
yo me río
y sigo con mi cuaderno
y en mitad del río
de tinta, sonrío
soy capaz de hundirte conmigo
puedo hacer que veas el cielo
mientras me abandonas y piso suelo
duro suelo que se clava en mis sueños
y los trae de vuelta de su viaje perpetuo
estaban condenados al abismo, sin recelos
los acojo en mis brazos, les susurro un verso
se calman y vuelven a ser utopías de un loco
son mías, y no las quiero poco
pero por favor, no se podrían cumplir
al menos una vez al año
aunque tenga que suplicar
un poco de piedad
y cada vez me veo más amarillo
tengo la certeza de rehuir el azul marino
el celeste, cogido de la mano con el blanco mohíno
todas las combinaciones se me escapan
mis oídos se tapan a ellos mismos
porque no quieren escuchar una palabra familiar
una frase que sentencie mis oraciones
que selle bajo tierra mis relaciones
con las letras que repito en mis poemas
de amores perdidos, certeros y cernidos
básicamente en un sueño ya fallecido.

Y, a veces, tengo
la sensación
de que me huyes,
amor,
por el simple hecho
de querer cuidarte
como al señor mayor
como a la dama de honor
como a una mujer digna de mención
como a la ladrona inculpada
con alta traición
por haberse llevado mi corazón
hacia un nivel superior
haberlo mostrado
y con los pedazos
hacer una estatua
que honre mi pasado
me pregunto qué tendrán ellos
que se acabarán yendo
si yo te prometo compañía
hasta el final del paseo
no por ser egoísta
si no porque el camino
no es como lo pintan
puedo hacer que cambies
de miras, me pregunto.

Me responden el vacío,
el eco y la soledad.
Termino la carta que nunca mandaré
porque en la hoguera terminará.

Porque nadie la quiere leer
porque nadie la va a querer
nadie le quitará las arrugas
y le hará buen ver.

Porque este papel
está acabado

arde en la hoguera.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Por qué?

No te conozco
y ya te echo de menos.


No te hablo
y ya me faltan palabras.


No te abrazo
y ya me tiemblan las piernas.


No te conozco
y ya te echo de menos.


No tenemos nada
y lo daría todo.


No me escuchas
y te oigo caminar.


No te peinas
y ya me deslumbras.


No me miras
y ya me despiertas.


No te conozco

y ya te echo de menos.

Oro puro

Os vengo a contar
las aventuras oníricas
que sufre mi cabeza
cuando piensa en ella.


Estoy acompañado
la mujer de al lado
se va yendo
hacia el contrario.


Vuelve a venir,
la veo conmigo
en mis brazos
hasta el fin.


Se sienta
quiere pasar
desapercibida
no puede.


Su encanto la mima
la llevan en volandas
y yo la veo levitar
mientras mi mano


intenta agarrarla
sin éxito alguno
me siento inseguro
quiero lo mejor


para ti, para tus
miedos, curas
para tus idas
un par de venidas.


Volvemos a casa
al cuatro por ciento
vestida, te bañas
y me pides compañía.


Eres juguetona
me decía
no es arriesgado
me preguntaba.


Y aparecí allí
en la misma habitación.
La luz era tenue, amarilla
oro, y el agua negra.


Estaba en soledad
hasta que llegué.
Se sentía sola
hasta que se fue


a la bañera, donde
me pidió mi presencia
yo, aturdido, me
dejé llevar por su elegancia.


Estábamos juntos
el roce era continuo
de pronto nos acercamos
y nos hicimos uno.


Su piel era distinta
estaba curtida y suave
la sentía en mis manos
derretirse.


Alcancé el cielo mientras
ella me pedía que la buscase.
Tuve que despertar

para no enamorarme.