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lunes, 31 de diciembre de 2012

El poema que encerró al infinito en un suspiro


El gris que recorre ardientes, feroces
los desacuerdos de vida glacial,
congelada y vuelta en gris el abismal
consumo terminado en negros roces.

Verde la playa de eventos atroces
desgarras la tristeza, amor astral
sumerge, pues converge eje inmortal
terminad, lágrimas, ¿y qué conoces?

Un beso al aire, nos vemos en valle
consumido por mía gris presencia
cosecho besos y te vuelvo, siento;
y respiro al final de larga calle
reinvento, feliz ya estás, ya, influencia
ajena al amor, propio sentimiento.

Fin de año

La noche caía de forma grave sobre la última ciudad en pie del mundo. Un perro salió en busca de su ración diaria de comida, esperando encontrar un día más de perra vida, y un poco de esperanza que alumbrase su vida. Cuando ya había avanzado la noche, cansado, se encontró un trozo reluciente en mitad de la nada. Le sorprendió, pero se acercó y le dio un mordisco. Empezó a comer con fiereza, hasta que todo se acabó. Entonces, se dio cuenta de que necesitaba más. Pero la carne del cielo no estaba controlada por el azar. Se disponía con determinada precisión por todos los puntos de la ciudad. Una ciudad en ruinas. Unas ruinas de cristal.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Muerte


Yo he visto con mis propios ojos
a la muerte andar vestida.
Yo he visto con mis ojos propios
desnuda, iba, la muerte de visita.

Quiero deciros que me encuentro nervioso
no es por gozo, que yo no poso,
pero me incomoda verla así, sin más
andando como si nada ocurriera.

El temor del débil es virulento,
aunque lo hayas leído, no es lento,
¡No te equivoques! Cuando menos te lo esperes
Llego; o eso dice su carta de color negro.

Yo he visto con mis propios ojos
a la muerte andar desnuda.
Yo he visto con mis ojos propios
vestida, armada hasta los dientes

Así iba la muerte.
Decidida a hacernos
una visita…

El frío


Él está bajando por la calle
imperecedera sensación de abandono
tragedia mascada entre dientes blanquecinos
y tembleque de sensaciones contradictorias.

También ruego de sábana limpia
pero, mientras más, mejor, cúbranme;
protección imploro desde aquí, arrodillado,
buscando un perdón susurrado al oído.

Luego de haber limpiado la ciudad
recuerda este día tan neblinoso,
cuando el agua se batía con el viento.

Trémulas ligerezas del corazón,
que, ante el frío, regeneran un amor
distinto.

Romance apocalíptiKo


Si ahora esto fuese par
debería tener rima
ahora que no llegamos
veremos la sintonía

que se registra en radio
vieja. ¡Hacia la deriva!
Directos hacia el abismo
de una tierra embrutecida;

la sangre del enemigo
todo llena. Frase dicha,
corazón roto en añicos.
Esperando a mi rival

me hallo, preparado para
una lucha decisiva;
deseoso, una victoria…
Ciencia contra poesía.

Soneto a la Necesidad


¿Cuánto cuestan las cosas que ver quiero?
Terminaré pagando por las penas
que a mi alma condenan. Nuevo mecenas…
Decido, por fin, rehuir del mismo miedo.

Esquivo la muerte. Mi amado cielo
me consuela, a pesar de las tristezas
del corazón. Llegaron a la meta
la mitad de naipes, con sentimientos.

Logrando alcanzar mío objetivo
seré alegre, sea contento y verde;
sonría a la cámara del césped.

Necesidad de vivir, siendo nativo
del país del amor. Siendo, seré
el naipe transcrito del inframundo.